En Lucas 10, 13-16, Jesús emite advertencias severas a Corozaín, Betsaida y Cafarnaúm, ciudades que, pese a haber sido testigos de sus milagros, permanecieron indiferentes y no se convirtieron. Jesús las compara con Tiro y Sidón, ciudades conocidas por su paganismo, afirmando que habrían cambiado si hubieran visto las mismas señales. Con sus palabras, Jesús revela la gravedad de despreciar la gracia recibida, dejando claro que cada oportunidad de cambio no debería tomarse a la ligera.