Seguimos acercándonos a la encíclica Dilexit nos, del Papa Francisco, sobre el amor humano y divino del Corazón de Jesucristo. En una parte muy profunda, el Papa nos ayuda a comprender que el corazón no es solo un órgano ni una imagen sentimental. El corazón habla del centro de la persona.
Cuando decimos “corazón”, no hablamos únicamente de emociones como ya lo hemos comentado. Hablamos de aquello que nos identifica por dentro: lo que amamos, lo que buscamos, lo que elegimos, lo que nos duele, lo que nos mueve y lo que nos une a los demás. En ese sentido, el corazón expresa quiénes somos de verdad.