En el Evangelio según san Juan 10, 1-10, Jesús habla del pastor, de las ovejas, de la puerta y de los ladrones. Usa una imagen sencilla, pero el mensaje es fuerte: no todo el que habla en nombre de Dios viene de parte de Dios. Algunos entran para cuidar; otros se meten para aprovecharse.
Jesús dice que el verdadero pastor entra por la puerta. No llega escondido, no fuerza nada, no engaña. Su forma de actuar es clara. Las ovejas escuchan su voz porque la conocen. Ahí hay una enseñanza muy concreta: la fe también necesita aprender a distinguir voces. No todo mensaje bonito viene de Cristo. No toda palabra religiosa ayuda. No toda persona que habla fuerte tiene autoridad espiritual.