Vivimos acostumbrados a obtener respuestas en pocos segundos. Ante una duda, una preocupación o una decisión difícil, basta escribir unas palabras para recibir explicaciones, consejos y posibles soluciones. Para un joven que se siente confundido o solo, esa rapidez puede resultar muy atractiva.
Sin embargo, responder pronto no equivale a orientar bien. Una inteligencia artificial procesa la información que recibe, pero desconoce gran parte de la historia personal: el ambiente familiar, las heridas, los temores, las relaciones y las consecuencias que una decisión podría producir.