El lenguaje de Jesús en este pasaje parece, a primera vista, enigmático. “Dentro de poco no me verán, y dentro de otro poco me volverán a ver.” Para quienes lo escuchaban en ese momento, era confuso. Pero Jesús no hablaba solo del tiempo inmediato antes de su muerte y resurrección. Hablaba también de los ciclos de oscuridad y luz que vive todo discípulo. Porque el seguimiento del Señor está marcado por momentos de ausencia, de incertidumbre, de espera… y luego, por la sorpresa de su regreso, de su luz que vuelve a brillar.