8 de mayo del 2025
Dios ha sembrado el hambre de felicidad, de justicia, de pertenencia y paz. En el fondo todos estos anhelos son “el hambre por Dios”.
Jesús es el Pan de vida; es “su carne” con la que nos alimenta, es decir, su Vida, su Testimonio, su Cruz y Resurrección. No es un sueño, ni una idea, es Jesús quien ha hecho posible nuestra felicidad plena, la justicia y la paz que todos anhelamos.
Caminemos hoy atentos a su Presencia y hambrientos de su Alimento.
Porque eterna es tu Misericordia.
Bendito seas por siempre Señor.
Mons. Héctor M. Pérez V.