23 de febrero de 2025
Quien ama hasta a su enemigo y hace el bien a quien lo aborrece, es una persona más libre y más feliz; quien logra bendecir a quien lo maldice es una persona más plena. Al amarnos, Jesús nos libera para amar y así podamos alcanzar nuestra plena felicidad.
De otra manera, no seremos más que esclavos de las debilidades y pasiones de los demás. Si me amas, te amo; si me odias, te odio, etc… si actuamos así, somos completamente dependientes de los demás. En cambio por Jesús, podemos ser libres para amar.
¡Atrevámonos a amar como Cristo nos ha amado y seremos libres!
Por tu Pueblo, para tu Gloria, siempre tuyo Señor,
Mons. Héctor M. Pérez V.