11 de febrero de 2025
Ser fieles a Dios, unir nuestros labios y nuestro corazón, para que así como alabamos a Dios, seamos capaces de amarlo en el prójimo, es un misterio que nos lleva toda la vida vivirlo. No justifiquemos en nuestra oración nuestra falta de caridad.
Los invito hoy a agradecer su Fe, amando y no criticando; a platicar de lo que nos une, y no de lo que nos separa, a unir nuestros labios y nuestro corazón, amando a Dios en nuestro prójimo.
Dios los colme de su sabiduría,
Mons. Héctor M. Pérez V.