13 de julio de 2026
Jesús nos invita a amar a nuestros padres no solo por la sangre que compartimos, sino por la presencia de Jesús en ellos; e igualmente a nuestros hijos, no solo porque llevan su sangre, ¡sino porque son hijos de nuestro Padre Dios!
Jesús no quiere alejarnos de nuestros lazos familiares, sino unirnos más profundamente, a través de aquel amor que ha sido probado en la Cruz.
Dios los colme de su Luz,
Mons. Héctor M. Pérez V.