29 de junio de 2026
Como sucesores de Pedro y Pablo, hoy el Papa, y cada obispo en su territorio, tienen una gran responsabilidad: transparentar a Cristo y dejarse guiar por el Espíritu para acompañar al Pueblo de Dios por caminos de justicia, de verdad y de vida. Por eso, en esta fiesta, oramos por todos ellos, pues, a través de ellos, Dios ha querido guiar a su Pueblo.
“¡Dichosos quienes han experimentado el amor, que no es revelado por los hombres, sino por Dios Padre que está en los Cielos!
Dios los colme de su misericordia,
Mons. Héctor M. Pérez V.