Lo protagonizó el Padre Gastón Dedyn, en la localidad de Santos Lugares, Buenos Aires. La mujer que estaba poseída se llama Verónica y tiene 36 años. "Dedyn realiza algunos rezos en castellano y latín, aunque jura que el ‘Padre Nuestro’ es la oración más efectiva. Armado con una Cruz se acercó a Verónica, quien de repente rompió el silencio con un alarido. El grito es desgarrador y se escucharía entre gruñidos y forcejeos durante más de una hora, por encima de los cánticos religiosos que sonaban de fondo. Las colaboradoras del Padre sostuvieron a la joven, que se retorcía con sorprendente fuerza. Por momentos la mujer intentó liberarse con los ojos desorbitados, mientras que en otros pedía disculpas y lloraba".