Algunos hemos aprendido a acumular cosas, experiencias o personas para sentirnos protegidos. Pero sin darnos cuenta a veces acumulamos armas que el día que menos lo esperes atentarán contra ti.
Así se siente llegar a una nueva relación de pareja con un montón de peso a tus espaldas producto de esas experiencias sin resolver, llegas a destruir lo que ni siquiera se ha formado.