Se dice que los esquizofrénicos perdieron la realidad. Pero, ¿cuándo la perdieron? ¿En el viaje o en la interrupción del viaje?
El esquizofrénico delira sobre sociedades y masas enteras. Realiza un viaje a través de la historia: atravesando épocas, personajes y continentes. No hay nadie más alejado de los problemas demasiado humanos: la familia, la patria, la división sexual.
No se trata de negar que el esquizo sufre, pues claro que llega a vivir grandes penas, sino que sus problemas no son los nuestros. Y cuando se le trata de devolver al mismo lugar del que hace mucho tiempo huyó, se aniquila toda su potencia, se produce un esquizofrénico de hospital, un catatónico.
¿Qué papel juegan en esto las prácticas “psi”? Quizá es momento de aprender más de la esquizofrenia que tratar de imponerle nuestros marcos de referencia sobre la realidad. ¿Y la política, y los grupos revolucionarios, quedan al margen de estas cuestiones? Esquizofrenizar la política, el psicoanálisis, la psiquiatría, esa es la apuesta de nuestra próxima charla en Líneas de Fuga.