¿Por qué son esos hombres grandes en realidad? No lo saben ni ellos mismos. [...] Tienen en la pupila una visión terrible que nunca les abandona. Han visto el Océano como Homero, el Cáucaso como Esquilo, el dolor como Job, Babilonia como Jeremías, Roma como Juvenal, el infierno como Dante, el Paraíso como Milton, al hombre como Shakespeare, a Pan como Lucrecio, a Yahvé como Isaías
Bienvenidos amigos a Filosofía con el Lobo del Cuento, un espacio sin miedo a los textos. Comenzábamos este espacio con una frase del gran novelista y poeta francés Víctor Hugo. Lo hacíamos porque poesía, creación, inspiración y locura, son los temas que aparecen en el Ion: diálogo platónico fundador de la filosofía de la creación literaria. Este diálogo, que tiene como protagonistas al filósofo Sócrates y al rapsoda Ion, nos relata el encuentro, por una parte, del filósofo despreocupado de sí mismo y con muy pocos seguidores, no olvidemos que Sócrates en el Eutifrón confiesa que hasta llegaría a pagar con tal de ser escuchado; y por otra parte, del rapsoda considerado, premiado y con un abundante público; pero, sobre todo, tocado por los dioses.