Sheinbaum acaba de anunciar que México eliminará el pago en efectivo en gasolineras. Suena a innovación de "primer mundo".
La cruda realidad: están a punto de dejar en la calle a MÁS DE 350,000 FAMILIAS.
Nuevo capítulo de esta saga: Efecto Cobra — la política que destruye lo que intenta salvar.
Nadie le preguntó a la presidenta qué pasará con los 350,000 despachadores que viven de las propinas.
Vamos a hacer la AUTOPSIA del impacto macroeconómico y el daño colateral que las cúpulas del poder fingen no ver cuando imponen la tecnología a la fuerza.
La narrativa oficial y la Asociación de Bancos de México ABM, A. C. (ABM) aplaude la eliminación del efectivo. Quieren vender más servicios financieros, más trazabilidad. Más formalidad.
Pero... están ignorando por completo la antropología financiera del país.
LOS NÚMEROS QUE LOS POLÍTICOS NO LEEN:
🔹 Existen cerca de ~13,400 gasolineras a nivel nacional.
🔹 Ahí trabajan más de ~350,000 despachadores.
🔹 EL DATO BRUTAL: 9 de cada 10 son "propineros". No tienen un salario digno ni seguridad social.
Hagamos la matemática de la supervivencia en México:Un despachador con sueldo formal (cuando existe) gana la base del salario mínimo (neto unos $9,000-$12,000 pesos mensuales). Ese mismo trabajador recibe entre $150 y $300 pesos DIARIOS en propinas en EFECTIVO.
Esa propina invisible incrementa su ingreso real, llevándolo a cerca de $12,000-$18,000 pesos mensuales. Es la diferencia exacta entre comer o no comer.
EL EFECTO COBRA DE LA DIGITALIZACIÓN:
Si eliminas el efectivo por decreto, MATAS la propina informal.
¿Por qué carajos alguien dejaría propina con tarjeta si sabe que el banco va a cobrar comisión, el SAT la va a fiscalizar y el patrón la va a jinetear para pagarle a destiempo?
NADIE lo hará.
La inclusión financiera no se logra prohibiendo el efectivo. Se logra compitiendo contra él y generando los incentivos suficientes para lograr una transformación radical.
Obligar a la base de la pirámide a digitalizarse no los hace más ricos. Les impone un costo de fricción y les roba liquidez inmediata.
Estas personas no usan efectivo por costumbre. Lo usan porque no tienen cuenta bancaria, no tienen CLABE, no tienen acceso a una terminal. El efectivo no es su preferencia — es su ÚNICA infraestructura financiera.
Forzar digitalización sin una verdadera inclusión financiera previa es como construir una autopista donde no existen coches. No es inclusión financiera. Es expulsión financiera con mejor marketing.
Si el gobierno y el ecosistema van a eliminar el efectivo, primero tienen que ofrecer una red digital con costo marginal CERO, liquidación instantánea para el trabajador y CERO retenciones abusivas.
Eso, simplemente, no existe hoy en México.
¿Estamos haciendo decretos desde un palacio para resolver los problemas del México real o solo para presumir métricas de "digitalización" en foros internacionales?