Escher construyo una escalera infinita. Realizó dibujos de edificios en los que, con una observación detenida, se comprueba que el diseño del edificio es imposible. Viendo la famosa escalera, se puede tanto seguir hacia arriba como hacia abajo: en las escaleras podemos verlas bajando o subiendo. También se muestra la idea del movimiento infinito, ya que podemos constantemente estar siguiendo las escaleras, en cualquiera de los dos sentidos, pero siempre volveremos a hacer el mismo recorrido: la escalera parece no terminar nunca.