Aunque parezca que no, me da a mi que la Inteligencia Emocional llegó, como concepto, para quedarse. Desde que Daniel Goleman, promotor principal del concepto que no investigador del mismo, escribió su libro éxito de ventas del mismo nombre en 1995, ha ido penetrando más y más en las culturas empresariales del mundo occidental.
En España, en concreto, es común encontrar numerosos artículos que hablan de la Inteligencia Emocional. Pero es igual de común encontrar expertos del coaching o consultores bien intencionados cuyos comentarios demuestran que la Inteligencia Emocional en España no pasa de anécdota curiosa, de objeto de cursos o artículos, pero de escasa o nula aplicación al mundo empresarial.