Si Omar García Harfuch fuera priísta, sería mi priísta favorito. Fue un gran secretario de Seguridad Ciudadana, pero no tiene nada que hacer como candidato de Morena. El partido debe confiar en sus propias fuerzas y en sus propios cuadros, especialmente cuando tiene en la gestión de Clara Brugada una experiencia exitosa e innovadora de gobierno a nivel local, como en Iztapalapa. Ha probado su lealtad al presidente López Obrador y a la jefa de gobierno. Omar no ha probado nada.