Aprendamos a disfrutar el camino, las personas, lo vivido sin comparar con el éxito del otro, o con lo que "yo ya tendría que haber logrado". Si no sabes para donde vas exactamente, está bien. A veces, es mejor no saber e ir averiguando con cada paso (aunque sean pasos de bebé), que seguir un camino que te han trazado sin sentir vocación por este.