Tim Gustafson
2 Crónicas 35:20-27
Los demás hechos de Josías, y sus obras piadosas […] están escritos en el libro de los reyes de Israel y de Judá. 2 Crónicas 35:26-27
Como toda partida temprana, la muerte de José sorprendió. Poco antes de morir, había comenzado a tomar malas decisiones. Ahora, ese esposo, padre, entrenador y líder juvenil ya no estaría allí para quienes dependían de él. Habría sido fácil enfocarse en sus malas decisiones recientes, pero cuando su hija habló en el funeral, destacó que su padre, aunque imperfecto como todos nosotros, había servido a Jesús durante su vida.
Algo similar sucedió con el rey Josías de Judá. Cuando el rey Necao emprendió una ofensiva militar contra Babilonia, Josías, neciamente, «salió […] contra él» (2 Crónicas 35:20). Necao no tenía intención de atacar Judá (v. 21), pero Josías «no hizo caso a la advertencia [de] Dios» (v. 22 nvi) y eso le costó la vida (vv. 23-24).
Aunque terminó de manera insensata, el profeta Jeremías «endechó en memoria de Josías» (v. 25). La historia concluye: «Los demás hechos de Josías, y sus obras piadosas […] están escritos en el libro de los reyes de Israel y de Judá» (vv. 26-27). Obras piadosas. Un epitafio oportuno para una muerte prematura.
Pablo afirmó: «ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús» (Romanos 8:1). Al considerar cómo nuestro Padre celestial nos ve en Cristo, resulta natural recordar las obras piadosas de sus hijos que ya partieron.
¿Qué seres queridos tuyos se murieron? ¿Qué obras piadosas podrías recordar en memoria de ellos?
Padre, gracias por vernos en Cristo.
Cantar de los Cantares 6–8
Gálatas 4
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