Hacer ya no basta. Grandes ideas, obras y creaciones mueren todos los días no por falta de talento, sino por falta de causa, convicción y determinación para defenderlas en el mundo. No es casualidad que en gran parte de la bibliografía sobre creatividad el arquetipo que representa la cuarta etapa del proceso creativo sea el del guerrero.
Porque crear no es solamente imaginar, sentir o construir. También es sostener una visión. Es atravesar la incomodidad de exponerse, abandonar la tibieza y aprender a defender aquello que sentimos verdadero.
Si quieres hacer la diferencia, si quieres que tu voz se escuche y sentir que lo que haces no es simplemente “algo más” perdido entre el ruido, tarde o temprano tendrás que abrazar una bandera y salir a luchar por ella.
Un episodio para quienes sienten que ya no alcanza con crear: también hay que aprender a sostener, expresar y defender lo que uno vino a traer al mundo.