En el discurso de la montaña Jesús nos da unas indicaciones que revelan la gran confianza que Él tiene en que podemos ser buenos de verdad, le pedimos esa confianza para anhelar la santidad a la que nos llama.
Jesús advierte a los apóstoles que la cosecha es mucha y los trabajadores pocos. ¿Qué solución les ofrece? En primer lugar, que rueguen al dueño de la mies que envíe trabajadores, es decir, que lo pidan a Dios. En segundo lugar, que vayan en busca de las ovejas perdidas, esto es, que actúen. Ésta es la tarea del apóstol, a la que todos estamos llamados: rezar y actuar.
Levantemos la mirada. Jesus no desea que estemos afligidos y agobiados. Por eso conviene que levantemos la mirada salgamos de nosotros y vayamos a él y los demás