El perro Indy cuida a su humano, Todd, de las fuerza sobrenaturales que habitan en la casa a la que se acaban de mudar. Ben Leonberg coescribe y dirige su primer largometraje, una obra de horror en que gestiona de muy buena forma los pocos recursos de los que dispone, con grabaciones que tomaron más de 400 días. Buena parte de la filmación se hizo casi a ras de suelo, para mostrar la perspectiva del perrito Indy que se transforma en el protagonista y ofrece una de las mejores actuaciones de animales en pantalla en el último tiempo. Ya disponible en salas de cine.