Los proyectos educativos liberales del último tercio del siglo XIX dieron, a muchas mujeres mexicanas, la posibilidad de ampliar los horizontes de sus vidas, y encontrar en el incipiente desarrollo tecnológico una forma de ganarse la vida y asomarse desde una perspectiva diferente al paso al siglo XX. La duranguense Hermila Galindo fue una de esas mujeres, beneficiaria de escuelas industriales. Esa formación, en habilidades casi olvidadas, como la taquigrafía y la mecanografía, la llevaron, casi sin saber cómo, a los círculos antirreeleccionistas del norte del país, y de ahí, a involucrarse en eso que ya empezaba a llamarse revolución. Historia en Vivo vuelve la mirada hacia un personaje que abre brecha para las que serán las impetuosas mujeres de los años 20.