En los 60 del siglo XX, un italiano construyó una plataforma de hormigón en el mar. Iba a hacer negocios. Pero pronto vio que, además de una empresa, podía tener un país. Y declaró la independencia. En Italia, junto con las embarcaciones de la policía, fueron también las lanchas de la entidad de recaudación de impuestos. La independencia duró 40 días. En el fondo del mar aún se siguen encontrando restos de una micronación que adoptó el esperanto como idioma oficial.