El primer registro de un puño como símbolo de rebelión lo pintó Daumier en París, en 1948. Desde entonces, el puño en se consolidó como saludo antinazi en Alemania, y republicano en España. Desde entonces, el puño fue adoptado por el black power, las feministas, el mayo francés y hasta las huestes de Patricio Rey, con el famoso dibujo de Rocambole, multiplicado en remeras y tatuajes. La historia de un ícono de resistencia y contracultura.