Fue un pibe de barrio, de origen humilde, que se abrió camino a las piñas. Sin embargo, como si de uno de los grandes equívocos argentinos se tratara, Oscar Natalio Bonavena no fue peronista. Al contrario, era bastante gorila. Lo mataron joven y a pesar de no haber logrado ser campeón del mundo, fue un indiscutido ídolo popular