Quizás un día escuches la lectura de este texto que una triste noche, entre canciones de nostalgia y añoranza, mi mano logró transcribir del ahora suave dolor de tu partida. Sabes que me referiré a ti, mi dulce vicio, por todo lo vivido en tan corto tiempo, y por la huella que sabes que dejaste. Solo espero que cuando lo hagas, estés mejor de cuándo te conocí, con más ilusiones y fuerzas de seguir adelante. Un abrazo fuerte, y un beso a la distancia que quizás jamás vuelva a darte.