El "gobierno más progresista de la historia" no cambia nada sustancial de una reforma laboral lesiva. Y para poner la guinda, esperpento en la votación. Pucherazo, "tamayazo", error humano... es igual. La izquierda ha renunciado a recuperar los derechos perdidos. Si en el imaginario se establece que la reforma ha sido un éxito en cuanto a derechos, nadie va a exigir más en la próxima década. Hoy analizaremos todo ello con Guillermo del Valle y Marc Luque.