Cuando leemos el testimonio de Pablo, previamente Saulo, vemos como Dios cambió completamente su vida; aunque era uno de los perseguidores más extremistas y temidos, Dios lo perdonó igual. Esto demuestra la incompresible e incontable gracia de Dios, la cual nos saca del pozo en el que estemos, sea cuan profundo y oscuro sea. Ese poder de restitución nos da las fuerzas y la capacidad de ser ejemplo para otros que todavía no lo recibieron.
¡Seguinos en @ibsicomunidad en Instagram, Facebook y YouTube!