La historia de Jesús nos resulta difícil de entender por muchas razones. No hemos sido sorprendidos en nuestra casa por un ángel ¿verdad? Mucho menos un ángel anunciando que tenemos un bebé. ¡Un bebé que además es literalmente Dios! La Biblia nos habla de realidades a las que sencillamente no siempre estamos acostumbrados. Nos explota la cabeza, como se podría decir ahora. El texto de hoy, sin embargo, es una historia con la que podemos identificarnos más fácilmente. Son dos personas normales, que han esperado algo toda su vida. Seguro que tú también has esperado algo toda tu vida. No sé si has hecho ya una lista con las cosas que te gustaría hacer antes de morir. Algunos creerán estar tan lejos del día de su muerte, que ni siquiera se lo habrán planteado. Otros sin embargo estamos tan cerca, que no sabemos ya si deberíamos esperar algo. Muchos creerán que la lista de cosas dependerá de la cantidad de recursos materiales que haya podido acumular a lo largo de su vida. Sería difícil que alguien pusiera algo demasiado fácil. Lo que a nadie se le ocurriría hacer, es escribir algo extremadamente difícil. El colmo de lo insólito en una lista de ese tipo lo encontramos sin duda en el texto que veremos hoy. Simeón y Ana eran extremadamente mayores y tenían un único deseo en su lista algo que era especialmente imposible para ellos. Se habían propuesto no morir sin antes ver cumplida una promesa hecha en la antigüedad, de que un niño nacería en Israel para salvación de todos los hombres. ... Podcast de Jose de Segovia sobre Evangelio de Lucas, Cap. 2 21-38