Muchos proyectan sus propias frustraciones con la justicia como si fuese realmente un problema de Dios. Son personas vindicativas, asegurando con aparente convicción, que si el mundo es tan horrible es porque no hay Dios. Y si Dios existe, es para los efectos como si no lo hubiese, ya que no es como él mismo asegura ser... quieren creer. Paralelamente a ellos, encontramos también a otro tipo de persona que, si bien quieren creer que Dios existe, para ellos Dios no es más que alguien que se asegura de que cada individuo tenga el derecho de ser y hacer lo que bien le parezca. Libres para hacer realidad sus propósitos sin que nadie le pueda poner límites o condenar su comportamiento. Lo hacen claro en nombre de la tolerancia y en ese caso, para ellos, ¿qué puede importar lo que piense realmente Dios? La imagen que tenemos de Dios, en todos los casos, condiciona siempre a unos y a otros en la manera en la que nos alejamos o acercamos de su presencia. Aquellos que tratan de alejarse y huir de la realidad de Dios, entendemos por eso que tienen sus particulares intereses para hacerlo. Hoy veremos en este texto del Libro de Oseas que Dios es quien se revela primero a nosotros y es luego cuando muchos prefieren imaginar, a ese nuestro interlocutor, de una forma diferente y más conveniente para sus propios objetivos.... Podcast de Jose de Segovia sobre Libro de Oseas, Cap. 11 1-11