Reflexionar sobre la figura del padre en retrospectiva puede evocar sentimientos muy distintos los unos de los otros. Aquellos que hayáis tenido un buen padre, que haya estado siempre a vuestro lado y os haya amado a lo largo de los años, guardaréis de él su recuerdo con afecto. Para otros me temo que será muy diferente. La mera mención de la paternidad, os evocará al menos su triste ausencia o incluso, lo sabemos, en el peor de los casos, el incomprensible maltrato que recibisteis de ellos. ¿Qué tipo de progenitor podemos imaginar entonces cuando nos hablan de Dios como de un padre en los cielos? Veremos en el texto de hoy que necesitamos para ello la ayuda del Espíritu Santo, de forma que podamos entender primero cómo nos ve realmente Dios. Él siendo tan diferente a nosotros y nuestros padres, se ha puesto por si fuera poco en nuestro propio lugar de una forma sorprendentemente generosa. El mejor padre biológico palidece al lado del padre que tenemos en Dios. Veremos lo que él siente por nosotros no sólo por lo que dijo sino también por lo que hizo. Y lo que hizo incluye, como veremos en este texto, un rescate y una adopción, más allá de toda ofensa nuestra sufrida por Dios.... Podcast de Jose de Segovia sobre Libro de Oseas, Cap. 1 3ss