"Nuestro pecado siempre será la amenaza más grande; el pecado cuando entró en la historia del hombre lo alejó de Dios y desde ese momento, Dios ha tenido que tomar decisiones radicales para mantenerlo a raya.
El problema es que el hombre es adicto al pecado, siempre lo busca, aun frente a los mejores escenarios, sino piense un momento en Adán y Eva. Ellos no tenían necesidad alguna de pecar, lo tenían todo y además no tenían naturaleza pecaminosa; sin embargo, la tentación, que en ellos vino de lo externo y no de interno, fue suficiente para que decidieran darle la espalda a Dios y a sus mandatos." Pr. Rodrigo Cisternas