La perseverancia está basada en la capacidad que una persona tiene de ver más allá de lo físico a lo espiritual; más allá del presente al futuro. Y más allá de lo visible a lo invisible. Los creyentes deben mirar más allá de lo que es temporal, lo que se está desgastando. Buscar a Dios, Cristo, el Espíritu Santo y las almas de los hombres, debe consumir al creyente. (BEM, pág. 1619).
Este pensamiento era lo que ayudaba al Apóstol Pablo a no renunciar, a no desmayar en sus intentos de hacer un ministerio íntegro y de vivir su fe de tal forma que agradara a Dios.
Pablo, siguiendo con el tema de mirar las cosas que no se ven, menciona la esperanza que tenemos todos aquellos que hemos rendido nuestras vidas a Jesucristo. Pablo mencionó anteriormente que este cuerpo físico se desgasta, sin embargo, el interior se renueva de día en día; así era en el caso de Pablo. Su vida espiritual no era afectada por el paso del tiempo, las enfermedades o el desgaste típico de la edad. Simplemente la vida espiritual se renueva de día en día en aquellos que buscan a Dios.
Pablo usa la ley de la vida para resaltar la esperanza que tenemos los creyentes una vez que esta vida se acabe