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“En él también ustedes, cuando oyeron el mensaje de la verdad, el evangelio que les trajo la salvación, y lo creyeron, fueron marcados con el sello que es el Espíritu Santo prometido.” (Efesios 1:13)
Como padres, cuando nuestros hijos hacen algo malo, no los repudiamos. Los podemos castigar o reprender, pero ¿Los expulsamos de la familia? Ese es un punto no negociable. Están conectados con nosotros biológica o sentimentalmente. Son nuestros hijos y aun después que nosotros y ellos mueran lo seguirán siendo.
Dios, nuestro Padre, engendra la misma relación con nosotros. Tras la salvación nos convertimos, como dice Juan 1:12, en “hijos de Dios”. Altera nuestro linaje, redefine nuestra paternidad espiritual y, al hacerlo, asegura nuestra salvación. Pablo dice: “ y lo creyeron, fueron marcados con el sello que es el Espíritu Santo prometido.” (Efesios 1:13). ¡Y un alma sellada por Dios está a salvo! Dios costeó un precio descomunal para dejarnos desamparados.
Recordemos las palabras de Pablo: “…Han sido sellados con el Espíritu Santo de Dios para el día de la redención”. ¡Qué diferencia hace esta seguridad!
Llegamos ahora a un nuevo párrafo, antes de que el apóstol introduzca otras tres alegorías para ilustrar el rol del trabajador cristiano. Hasta aquí podríamos sintetizar lo dicho con el título: «nada fácil es de valor» o en la forma inversa: «nada de verdadero valor es fácil de obtener».
Ningún soldado, atleta o labrador espera resultados sin trabajo o sufrimiento. Aquí Pablo continúa con el mismo tema, pero habiéndolo ilustrado por medio de metáforas prosigue su exposición utilizando TRES EXPERIENCIAS DE VIDA:
Pablo cita ahora un dicho corriente o fragmento de un himno cristiano, cuyo contenido declara ser verdadero. Consiste de dos pares de epigramas que son axiomas generales de la vida y experiencia cristianas. Se aplican igualmente a todos los creyentes. El primer par se refiere a aquellos que permanecen fieles y perseveran, el segundo a aquellos que reniegan y se tornan infieles.
"Porque por gracia ustedes han sido salvados mediante la fe; esto no procede de ustedes, sino que es el regalo de Dios”. (Efesios 2:8)
La suposición general de las personas es que Dios salva a las buenas personas. Por eso debemos ser buenos, moralmente intachables, honestos. Pero pensemos: ¿cuán bueno, es suficientemente bueno? Y no es una pregunta menor, si de verdad está en juego nuestro destino eterno.
Pablo dijo en Efesios 2:8: "Porque por gracia ustedes han sido salvados mediante la fe; esto no procede de ustedes, sino que es el regalo de Dios”. Es tan fácil como decir que no aportamos nada, absolutamente nada a nuestra salvación. No hay Nada que aportar. La salvación del alma no se gana... es un regalo. Nuestro mérito en la vida, si es que lo tenemos, no significa nada. La obra de Dios lo hace todo.
El mensaje de Pablo en Gálatas 3:13 es este: “Cristo nos redimió de esa vida maldita y autodestructiva al absorberla completamente en sí mismo”. En palabras simples; debemos decir no a las reglas y listas, no a la esclavitud de la meritocracia.
¿Entendemos realmente lo que esto significa? Si no lo sabemos somos la causa de nuestra fatiga. Necesitamos urgentemente confiar en la gracia de Dios.
UN MINUTO DE GRACIA, cada martes y viernes, a las 9 de la mañana publicamos un nuevo devocional, un pequeño respiro entre los trajines de la vida.
Los intentos de alcanzar a Dios no garantizan más que extenuación e impotencia espiritual. Corremos de un lado a otro, tratando de complacer a Dios, reuniendo títulos de mérito, tratando de equilibrar la balanza, y a cualquiera que cuestione nuestros logros lo llamamos enemigo. Así es en general la vida espiritual hoy; a cara de perro y brazos caídos.
Paremos en seco la carrera, basta de este frenesí. Hebreos 13:9 dice: “No se dejen llevar por ninguna clase de enseñanzas extrañas. Conviene que el corazón sea fortalecido por la gracia, y no por alimentos rituales que de nada aprovechan a quienes los comen.”.
Jesús no dice: “Vengan a mi todos los perfectos y sin errores”. Todo lo contrario. Él dice: “Vengan todos los que están agotados de buscar, cansados de tratar de llegar, y yo los voy a hacer descansar”.
No hay letra chica en este contrato. La promesa de Dios no tiene lenguaje oculto.
Dejemos de una vez por todas que la gracia haga algo en nuestra vida. Terminemos de audicionar para Dios. De todas las cosas que debemos ganar en la vida, el amor de Dios no es una de ellas. ¡Es nuestro! Ahora podemos descansar.
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La relación entre los sufrimientos de Pablo y la efectividad del evangelio no es sólo de contraste: «Estoy encadenado, la palabra de Dios no está presa», sino una relación de causa y efecto. «Por tanto, todo lo soporto por amor de los escogidos, para que ellos también obtengan la salvación». Notemos de paso que la doctrina de la elección no exime de la necesidad de predicar, sino por el contrario, lo hace esencial. Pablo predica y sufre en consecuencia a fin de que puedan obtener «la salvación que es en Cristo Jesús con gloria eterna». Los elegidos obtienen salvación no aparte de la predicación de Cristo, sino por medio de ella.
Mensaje del evangelio predicado por el pastor Sergio Richaud, el domingo 20 de febrero de 2022 en la Iglesia Cristiana Evangélica Bautista "Pueblo de Dios", en C. Spegazzini, Partido de Ezeiza, Buenos Aires.
Si querés ver el video visítanos en nuestro canal de Youtube: https://youtu.be/yFDpQdxFIzw
“Y Dios nos resucitó con Cristo y nos hizo sentar con él en los lugares celestiales en Cristo Jesús”. Efesios 2:6
La sociedad te etiqueta como un número más en una infinita cadena de números. Sos uno más. Reemplazable, repuesto de un repuesto. Si por algo resaltás es por bueno para nada, falto de ganas, lento. El mundo quiere definir lo que somos. Pero a medida que la gracia de Dios nos atraviesa, las críticas se acallan. Sabés que no sos, quien los otros dicen.
Somos quienes Dios dice que somos: “espiritualmente vivos, vivificados por el Espíritu de Dios”. Tal vez el mundo nos quiera poner en la peor de las posiciones, pero tenemos la posición más alta, una que el dinero no puede comprar, una posición celestial, “sentado con él en los lugares celestiales”. “Uno con Jesucristo”.
Por supuesto, no todas las etiquetas son negativas. Algunas personas te consideran inteligente, exitoso. ¡Pero no se compara con estar “sentado con Cristo en los lugares celestiales” ¡Esa es nuestra mayor esperanza!
La gracia define quienes somos. Se equivocan tanto quienes te creen bueno para nada, y a los que nunca podrás complacer, como nuestros mayores fans, a quienes de ninguna manera podemos decepcionar.
Dios escribió tu historia. Él te dio un rol protagónico en su historia. Somos obras de arte de Dios, testigos vivos de su gracia.
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El amor… todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. (1 Corintios 13:7)
Las relaciones entre seres humanos son complejas, difíciles, variopintas. Tal vez un cristiano crea que el mundo es un lugar lleno de egoísmo y cínico. Territorialmente egoísta. Moralmente desvergonzado. Materialmente miserable. Teológicamente irreverente. ¿Cómo podemos ayudar a un mundo así?
Pero, ¿la iglesia es distinta? Recordemos la iglesia de Corinto, acaso no vemos en las cartas de Pablo a esa congregación que había un problema en cada banco.
¿Se puede corregir, instruir, razonar con ellos? Todas estas cosas las hizo Pablo. Todos estos fueron caminos que el utilizo. Pero en un momento se dio cuenta que tenía que dejar de apuntar a la mente y comenzó a apelar al corazón. El encontró solamente una posible solución; el amor
¿No será esta la receta para un mundo tan difícil? Comencemos por la iglesia, ¿algún día tendremos una comunidad de fe, donde todos se amen a pesar de sus quejas y problemas. El cielo será perfecto. Mientras tanto en este mundo, razonamos, nos enfrentamos y enseñamos. Pero sobre toda acción, amamos.
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Ningún soldado, atleta o labrador espera resultados sin trabajo o sufrimiento. Aquí Pablo continúa con el mismo tema, pero habiéndolo ilustrado por medio de metáforas prosigue su exposición utilizando TRES EXPERIENCIAS DE VIDA:
El rencor lastima, el perdón sana, es mejor construir que derribar, mejor buscar comprender que ignorar, mejor amar que odiar.
La solución de Dios para los males de la sociedad está en las personas, esas que desinteresadamente se ponen a su servicio y se transforman en dadoras de vida, que fluyen por los barrios como servidores que limpian, que eliminan lo malo y traen lo bueno. Son personas diversas, de todo el mundo, niños, jóvenes y ancianos, con distintos colores de piel, con distintas condiciones sociales, con distinta formación educativa. A pesar de ser tan distintos, están unidos por este sorprendente descubrimiento: la felicidad se encuentra regalándola.
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Andrés le dijo a Jesús: “—Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y dos pescados, pero ¿qué es esto para tanta gente? (Juan 6:9).
Cuando hacemos planes, ¿Cómo calculamos? ¿Cuál es nuestra versión de “tanta gente”? Podría ser algo tan trillado como "toda esta tarea" o "todos estos largos días". Los discípulos calcularon la cantidad de personas, el hambre de las personas, la cantidad de pan y pescado y el dinero de sus bolsillos.
Olvidaron calcular a Cristo. Teniéndolo adelante no lo vieron. En ningún momento tuvieron en cuenta pedir su ayuda, y sin embargo Jesús hizo aquello que él hace, hizo su trabajo.
Lo imposible de dar de comer a “tanta gente” se convirtió en un milagro, toda esa gente fue alimentada. Lo que nosotros no podemos hacer, Dios lo hace. Ese es nuestro calculo.
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