Hoy más que nunca estamos viviendo en una sociedad consumista y acelerada, y como parte de la estrategia de esta comercialización masiva, está la distracción y seducción a nuestros sentidos para alterar nuestras emociones (alma), principalmente a nuestros ojos.
Sin embargo, el Apóstol Pablo nos dice en Colosenses 3:1-3 “Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. 2 Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra. 3 Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios.” Este pasaje nos llama a la reflexión, queriendo aconsejarnos y amonestarnos, pues dicho en otras palabras se podría interpretar “Si decimos que somos de Cristo y ya morimos a nuestra vieja naturaleza, ahora pongamos nuestra mirada en las cosas celestiales y no en todas las distracciones que hay en la tierra”.
En esta predica hablaremos de sobre poner la mirada en el cielo, creciendo en fe para no desviar nuestro corazón y muriendo a nuestra vieja naturaleza (Efesions 4:22-23). Recuerda que podemos morías a nuestros deseas a diario, vivinedo sin afán, muriendo al ego y creciendo en amor. (Filipenses 2:3-9)
¡Ánimo, porque solo los valientes lo arrebatan! (Mateo 11:12) Porque la lucha es contra nuestros propios dedeos carnales y negarnos a nosotros mismos. Así que por muy difícil que parezca, recuerda que el destino final no es la cruz, sino ascender al cielo.