Que bien se siente cuando percibimos un aroma agradable ¿No?, y más cuando que nos recuerda momentos especiales; como, por ejemplo, Isaac, al percibir el aroma de su hijo mayor desprendió una bendición sin saber que era para Jacob, su hijo menor (Génesis 27:27).
Más a detalle, la palabra en cantares 3:6 deja escrita la expresión del amado al percibir el aroma agradable de la novia, y es por esto que en esta prédica hablaremos de ese aroma que debemos de desprender como parte de la novia de Cristo.
Por un lado, recordaremos aquellas cosas que desprenden mal olor delante de los ojos de Dios, que en otras palabras corrompen el aroma. Entre ellas podemos mencionar la insensatez (Eclesiastés 10:1), las malas conversaciones (1 Corintios 15:33) o el pecado oculto (Juan 11:39) por mencionar algunas.
Mientras que, por otro lado, podemos elevar olor fragante al presentarnos con una ofrenda limpia de justicia y paz, como lo hizo Noé (Génesis 8:20) o manteniéndonos en santidad. Pero principalmente recordar que para iniciar es necesario reconocer nuestra condición de suciedad y limpiarnos (Salmo 51:1-14) por medio de la ministración, para que luego nuestras acciones nos sigan perfumando. ¡Acompáñanos a escuchar esta predica que seguro edificará tu vida!