2 Tesalonicenses 2:1-2 “Pero con respecto a la venida de nuestro Señor Jesucristo, y nuestra reunión con él, os rogamos, hermanos, que no os dejéis mover fácilmente de vuestro modo de pensar, ni os conturbéis, ni por espíritu, ni por palabra, ni por carta como si fuera nuestra, en el sentido de que el día del Señor está cerca.” En este versículo nos habla de la venida del Señor y nos hace una rogativa “no dejarnos engañar” pero al analizar los versículos siguientes (2 Tesalonicenses 2:3-4) nos revala que habrán algunas señales que vendrán que estudiaremos para no ser engañados.
Estas señales van en un ciclo degenerativo iniciando por la apostacia, que significa abandonar la fe; es decir, si alguien lo abandono es porque estuvo en el camino, esto hace que se manifeste el hombre de pecado a causa de dejar la fe, para finalmente llegar a la perdición (perdición G684 = Apóleia , condenación).
Utilizando una analogía vemos que un árbol tiene frutos, pero antes del fruto hay hojas, ramas, tronco, raíz y semilla; por lo tanto es importante evaluar ¿Cuál fue la semilla plantada?
o ¿Qué provoca la raíz de apostasía?
Según el diccionario strong la Apostasía (G646): deserción de la verdad, apartarse, rechazar la fe, rebelión. Dentro de palabra (Romanos 10:17) la fe es una semilla y viene por el oir, por lo tanto, todo lo que esté alrededor de nosotros que influencia y nuestros sentidos van a ser afectados para alterar nuesta forma de pensar y dejemos la fe.
En otras palabra aquellos que no tienen amor por la palabra son seducibles y fácil de distraer para dejar de oir.
o ¿Por qué dejaron de oir la palabra?
Según Marcos 4:19 las preocupaciones y los afanes, con riquezas u otros deseos nos pueden llevar a olvidarnos del Señor.
Otro punto a tener en cuenta de aquellos que dejan de oir la palabra es que no se tiene amor por la palabra, y su amor por el pecado y las tinieblas es mayor (Juan 3:19).
Por otro lado, vemos que los extremos como el legalismo, impuesto por los hermanos o por mi mismo, también llevan desanimarnos en la fe (Matero 23:4).
En este mismo orden de ideas, nuestro testimonio también puede lleva a la perdición o salvación a otros, nuestras acciones pesan en cualquer lugar. (Mateo 23:3/ Lucas 17:1).
Adicionalmente, debemos tener cuidado a qué le prestamos atención pues, cuando prestamos atención a falsas doctrinas y no escuchamos la voz de Dios nos lleva a la apostasía (1 Timoteo 4:1).
El Señor viene pronto y el enemigo va querer distraernos de distintas formas a nosotros que hemos creído para que abandonemos nuestra fe. Por lo tanto, es importante tener el fundamento de la palabra, pues no basta con recibirla sino con prácticarla para tener una raíz profunda en la fe (Mateo 13:20-21)