El legado de nuestro Señor Jesucristo (El Verdadero Pacificador)
Mateo 5:9 Bienaventurados los que procuran la paz, pues ellos serán llamados hijos de Dios.
Dios como Padre ama la paz, cuando procuramos la paz somos tres veces dichosos: en nuestro espíritu , alma y cuerpo por eso nos llamará sus hijos.
Juan 14:27, dice que Jesús nos ha dejado su paz, para que nuestro corazón no se turbe, porque cuando nuestro corazón se turba, nuestras emociones nos dominan y actuamos de forma impulsiva, Él desea que pasemos los momentos difíciles con paz, para que esa paz transforme el ambiente de cualquier situación. Muchas veces cuando perdemos la paz solemos pecar por eso La Paz de Dios que sobre pasa el entendimiento nos ayuda a mantener estabilidad emocional.
También solemos perder la paz y entrar en contienda cuando nos sentimos condenados, aunque nos hayamos arrepentido y para eso Romanos 5:1 e Isaías 40:2, dicen que Jesús ya pagó el precio de nuestra iniquidad.
La paz provoca que demos frutos agradables por eso el enemigo quiere que seamos orgullosos, mientras Jesús es ejemplo de humildad y mansedumbre para mantener la paz con nuestros hermanos.
La paz es el caldo de cultivo donde se desarrolla la santidad, el afán y la codicia son los enemigos de la paz; Filipenses 4:6 nos invita a no estar afamados, a que nos ocupemos de la cosas del espíritu porque eso nos traerá paz, en cambio si practicamos las cosas de la carne (pecados) no viviremos en paz (Gálatas 5:19-20)
La lengua es el miembro de nuestro cuerpo que puede desencadenar contiendas y romper con los ambientes de paz tanto en nuestro interior, como con nuestros hermanos, buscar tener la razón todo el tiempo nos llevará a perder el control de nuestra lengua, por eso debemos guardarnos de ella (1 Pedro 3:10-11)
Salmos 34: 12-14 nos da el consejo para alcanzar éxito en la vida, siendo pacificadores.
Isaías 26:3 nuestros pensamientos deben estar alineados en Dios, en su palabra, en donde encontramos esa paz que tanto necesitamos para vivir conforme a su voluntad.