El orgullo es una actitud del corazón que se exalta a sí misma por encima de los demás y, en última instancia, por encima de Dios. Surge cuando una persona confía en su propia sabiduría, poder o justicia, creyendo que no necesita depender de nadie más. En la Biblia, el orgullo es presentado como la raíz de muchas rebeliones, porque distorsiona la verdad sobre quién es Dios y quiénes somos nosotros. En lugar de reconocer nuestra fragilidad y necesidad de gracia, el orgullo nos lleva a la autosuficiencia, al desprecio por la corrección, y a resistir la voluntad divina. Es por eso que Dios lo resiste, pero da gracia a los humildes.