Una trenza puede que sea lo más indicada para ilustrarnos cómo escribe Juan. Él toma la verdad, la vida y el amor, y los entrelaza a lo largo de su carta. Cada domingo, hemos regresado a estos mismos temas una y otra vez. Tiene una forma circular de elaborar sus argumentos, y el pasaje que leímos el domingo, no es la excepción. En él, Juan comienza a amarrar los cabos de esta trenza, acercándonos a la recta final de su carta.