El Apóstol Pablo sabía muy bien que tanto la salvación de los verdaderos creyentes a los que les enviaba sus cartas, como incluso su propia salvación, fue por la gracia y misericordia deDios, el cual salió a buscar a cada uno de sus elegidos. Nosotros estábamos muertos espiritualmente, éramos depravados y enemigos de Dios, pero, aun así, él en su amor decidió buscarnos, llamarnos, perdonarnos, restaurarnos ysalvarnos.