El corazón es la fuente del deseo y de la decisión. La Biblia dice que de él mana la vida; por ello, podemos entender el corazón como la suma del intelecto, la emoción y la voluntad humana.
Es un elemento de vital importancia en nuestra vida, al cual descuidamos muy a menudo, sin darle el valor que realmente merece.
Las personas solemos fijarnos solo en lo que está delante de nuestros ojos para evaluar o formar criterios. Sin embargo, Dios no es como nosotros: Él mira más allá; Él observa lo más íntimo del corazón del ser humano.
Los dos mandamientos más importantes de la Biblia nacen del corazón y se dirigen, el primero, a Dios, y el segundo, a nuestro prójimo. Por eso, en Proverbios 4:23 se nos exhorta: “Sobre toda cosa guardada (casa, coche, trabajo, estética, economía, etc.), guarda tu corazón, porque de él mana la vida”.
Debemos ser buenos gestores y administradores de algo tan vital, cuidándolo cada día en la intimidad de la Palabra de Dios y la oración.