Vivimos un tiempo de mucho estrés del cuál cómo hijos de Dios no estamos excentos de ser atrapados. Muchos creyentes recibieron el mensaje de la Paz y la salvación y caminaron un tiempo bajo el diseño del reino de Dios; pero las preocupaciones de esta vida y el engaño de las riquezas distorsionaron su conducta de fe adquirida y se volvieron infructuosos para Dios.
"Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas? ¿Y quién de vosotros podrá, por mucho que se afane, añadir a su estatura un codo?"