La iglesia de Tesalónica estaba enfrentando persecuciones y sufrimientos en su caminar con Dios, y la bendición por la cual pide el apóstol no es por prosperidad o por reconocimiento, fama y prestigio social, de tal modo que la persecución cese. Lo que pide para la iglesia es gracia y paz. Es la influencia del Espíritu Santo en sus mentes y corazones, que los consuela y les da poder para enfrentar la vida. Jesús nos dijo tendríamos aflicciones y la iglesia a lo largo del tiempo jamás ha cesado de ser perseguida.