Jesús continúa enseñando a sus discípulos con parábolas, la cual era una forma de mostrarles los misterios del Reino de los Cielos. En estos versículos, la primera enseñanza nos habla de la recepción de la palabra de Dios en el mundo, enfocándose en la vida del creyente. Con esta parábola, Jesús revela que mientras el trigo (los hijos de Dios) permanezca en el campo (el mundo) tendrán que lidiar con la cizaña (los hijos del malo). Los discípulos estaban siendo preparados para una vida llena de luchas.A veces creemos que la vida del cristiano debería de ser libre de dificultades, pero Jesús nos recuerda que mientras estemos en este campo, el maligno y la cizaña amenazaran el crecimiento del trigo. También, muchos de nosotros podríamos hacernos la misma pregunta que los siervos se hacen en estos versículos, ¿por qué no arrancar la cizaña?, y la respuesta nos la da Jesús: porque si lo hacemos, podríamos arrancar parte del trigo en ese proceso.El arrancar hace referencia a desear tomar la cuestión por las propias fuerzas. A lo largo de la historia, hemos visto como el hombre ha tratado de hacer justicia por sus propios medios, sin embargo, termina haciendo más un daño que un bien. Pero Jesús recuerda a sus discípulos que el juicio será del Señor, al final de los tiempos.Como iglesia estamos llamados a permanecer en medio de las dificultades, sabiendo que la cizaña está en el mundo entero. Nosotros vamos a reflejar quiénes somos por el fruto que producimos, algo que la cizaña no puede hacer.