Hay amigos que son más peligrosos que nuestros propios peores enemigos. Ocurre mucho en política, donde las posiciones se cambian como chaquetas ¿verdad? El texto que veremos hoy nos habla de tres enemigos del rey David, que nadie querría tener a su lado. El primero además es muy bueno simulando su amistad. Las personas más peligrosas son las que más nos lisonjean. Nos engañan al presentarse a sí mismos con algo que todos tendemos a valorar en exceso. Los elogios suelen esconder una oposición equivalente. Hay que tener siempre en cuenta que hasta las mejores intenciones pueden ser engañosas. No solemos hacer nada sin buscar primeramente nuestro propio beneficio. Claro que esto es algo que nos horroriza pensarlo de nosotros mismos.... Podcast de Jose de Segovia sobre Segundo libro de Samuel, Cap. 16