Víctor Lenore no tiene edad para ser un espectro de la Movida. Sí fue, y con cuánto ardor moderno, un indie, un hípster y un gafapasta. Salió de todo eso como quien sale de la droga o de una secta. Hoy da testimonio de su nueva fe, con el entusiasmo de uno que ha vuelto a nacer: convertíos y creed en el reguetón.
¿El punto exacto del camino a Damasco en que Lenore se cayó del caballo del moderneo? A saber: la grima de escucharse pontificar sobre estilo y buen gusto, como una marquesona del Embassy de Ayala, el hastío infinito que le provocaba la ironía siempre en modo on o no saber responder a la pregunta de qué disco se llevaría a una isla de desierta para escucharlo en bucle. ¿Y por qué una isla desierta? ¿Y por qué no un cumpleaños con amigos? ¿Y por qué solo escuchar y no también bailar?
Modernos del mundo… perread. Pero sin miedo: no es tan fiero el crítico como lo pintan.
Entrevista conducido por Gonzalo Altozano.
Sonido: César García.
Diseño: Estudio OdZ.
Twitter: @GonzaloAltozano
Instagram: @galtozanogf
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