LOS SURCOS DE LA VIDA
Aunque cumpla años,
no mataré la niña que hay en mí
ni estrujaré la rosa roja.
Aunque cumpla años
seguiré riendo,
marcando en mi rostro
los surcos de la vida,
y cantaré aquella canción
pasada de moda que me emociona,
bailando con los ojos cerrados.
Desde la ventana
seguiré viendo los amaneceres
arrebujada en mi bata,
mientras, con la mañana, el aroma del café
despliega el fragante
preludio de un buen día.
Hoy, la luz me hace un guiño.
Tomo el café como un regalo
y lo agradezco de corazón.
Hoy cumplo un año más.
Después de mis amaneceres
llegará el balance con mi ocaso.
¡Qué satisfecha estaría
si sumaran más mis risas que mis llantos!